¿Qué escribir sobre el 11S?

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Después del atentado a las Torres Gemelas de New York el 11 de septiembre, un halo de tristeza y desesperanza se instaló en muchas de las víctimas que lo sufrieron directamente. En el ámbito de la literatura un hecho de estas características no puede dejar indiferente a los creadores, es el caso de Don DeLillo que en su libro El hombre del salto ofrece el protagonismo a las víctimas. Y utiliza una técnica en la estructura literaria que muestra diferentes planos de la realidad, lo que va pasando “el tiempo que se mueve” y también “el tiempo que se queda estancado”, casi infinito y que se repite una y otra vez.

Recomendamos un artículo sobre 11 libros que tratan del 11 de Septiembre, una entrevista a DeLillo  y una crítica literaria sobre la obra.

Faulkner y Mientras agonizo

“Mi padre decía que el sentido de la vida es prepararse para estar muerto”

William Faulkner, es uno de los novelistas estadounidenses más importantes del siglo XX. Escritor sureño, nació en New Albany (Misisipi) en 1897, ganó el Nobel en 1949 y obtuvo dos Premio Pulitzer. Es considerado un modernista sucesor de escritores tan ilustres como Virginia Woolf, James Joyce o Marcel Proust. Y reconocen su influencia tanto García Márquez como Vargas Llosa.

Miembro integrante de la llamada Generación Perdida junto con Francis Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Ernest Hemingway, John Steinbeeck o Ezra Pound. En el  texto de Félix Rebollo Sánchez titulado La culminación de la gran literatura: la generación perdida, encontraréis información  de la misma y  una breve reseña de sus protagonistas.

Su obra Mientras agonizo, escrita según palabras del autor en “seis frenéticas semanas“, mientras trabajaba en diversos trabajos como bombero o vigilante nocturno, es una novela narrada desde diferentes puntos de vista (hasta 15 narradores), donde los personajes exponen sus preocupaciones y muestran sus diferentes personalidades a través de monólogos interiores.

La historia trata de maestra Addie Bundren, una mujer agonizante cuya familia espera el momento de su muerte. El deseo de la muerta es ser enterrada en Jefferson (en el condado de Yoknapatawpha, lugar imaginario donde Faulkner sitúa muchas de sus obras), lo que obliga a la familia a recorrer un largo camino lleno de dificultades, trasladando el cadáver en un carromato de mulas.

Os animo a leer el artículo de José María Guelbenzu sobre la novela en Revista de Libros.