La biblioteca como hogar

El hogar no se encuentra necesariamente en la casa donde vivimos, la palabra hogar representa aquel lugar donde se encendía el fuego, generando así un espacio de seguridad y calma, un espacio confortable donde los individuos se sienten protegidos y acompañados.

La biblioteca, como centro de encuentro de personas y como estancia donde habitan los libros, a menudo provoca a aquellos que la frecuentan una sensación de refugio, de lugar familiar donde al amparo del saber aprendemos cada día… Ese aprendizaje tiene que ver con la sabiduría pero no sólo con esa sabiduría que atesoran los libros, más bien con una sabiduría natural que nace de la estrecha relación entre literatura y vida. Porque en la biblioteca los protagonistas no son los libros, no nos confundamos, son las personas. Esas personas que deciden creer en la importancia de la lectura, esas personas que se atreven a buscar en el fondo de sí mismos, que no renuncian al placer de parar un momento y dedicar algo de tiempo a investigar sobre lo que otros pensaron o imaginaron, esas personas que no han perdido la curiosidad ni la esperanza y que se aventuran en la biblioteca dando sentido a ese espacio que sin ellos sería un almacén oscuro.

La biblioteca se transforma en hogar cuando se genera convivencia en ella. Y en esa convivencia también juega un papel importante el personal bibliotecario. Aquellos que trabajan en una biblioteca no son unos guardianes del saber, son los guías del viaje, de ese viaje que supone adentrarse en el mundo de la memoria, esa memoria que se encuentra en los libros y que cada persona puede descubrir. El viaje de la lectura es un viaje a nuestro propio ser y en esa búsqueda que va implícita en todo viaje, el guía acompaña al viajero y le sugiere posibles caminos. El fuego que se enciende en los hogares no sólo calienta, también alumbra. Por eso la biblioteca que se convierte en hogar es una suma de calidez humana y referencia cultural, es lumbre y faro a la vez.

Los libros no sólo nos enseñan cosas y nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos, también despiertan, nos despiertan las ganas de crear. Por eso la biblioteca se convierte además en un lugar vivo en el cual nacen las ideas, crecen los proyectos. Un libro es una posibilidad infinita que necesita de un lector para cobrar vida. Una biblioteca es un espacio de posibilidades infinitas que necesita de personas que la habiten, que la hagan existir más allá de estanterías, mesas y paredes.

Y si la biblioteca es un hogar, todos somos familia…

Covadonga

Reflexiones en torno al Quinto Aniversario de la apertura de la Biblioteca Lope de Vega de Tres Cantos.

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