Cumbres borrascosas

“Cumbres borrascosas” (“Wuthering heights”) y la personalidad de Emily Brontë por  en Artesycosas.com (22/09/2012)

En 1847 se publica Wuthering Heights’ –Cumbres borrascosas– de Emily Jane Brontë, hermana intermedia entre las otras dos novelistas -Anne y Charlotte-, y perteneciente a una familia inglesa de escritores. Su padre y su hermano también lo eran. La bondad del éxito, no inminente, de esta novela es que está escrita por Ellis Bell, pseudónimo de Emiliy B. Su virtualidad, la separación de la novela victoriana, porque su trabajo carece de precursores y también de escuela posterior de incondicionales. Lo que subyace en Cumbres borrascosas no es algo que pueda precisarse mediante un examen o estudio, sencillamente porque es resultado de la personalidad de su autora que con 29 años ve editada, por fin, su única novela. Al año siguiente Emily muere, acabando con ella la posibilidad de una mujer literata y literaria que también había sido poeta con unos versos tupidos y pulidos, enérgicos y originales, y cuya polifonía peculiar y exclusiva no dejaba de ser indómita, apesadumbrada y eminente. Como era ella, inflexible para sí y compasiva con los demás.

Que esta novela sea creativa no la atribuye solo que sea buena. Su belleza, su poesía, consiste en la unión atípica de lo que es acostumbrado y habitual con lo que nos impresiona porque es brutal y salvaje. (…)

Emily parece moverse bien en los páramos del norte y conoce a la perfección las bárbaras y despiadadas galernas que los castigan. La novela cae pesadamente en los lectores victorianos, que se asombran e incluso se conmocionan ante sus escenarios y protagonistas. Se trataba de un período de tiempo en que las relaciones con los del norte aún estaban subordinadas a los carruajes y a las postas, con lo que llevaba consigo de torpeza sobre cómo podían vivir los ingleses de los lugares aislados del país. Era notorio. Nuestra escritora asimismo va a romper con la tradición sentimentalista ante la muerte de los niños de las que hablábamos más arriba. Las muertes en Cumbres no son lentas. Son impetuosas y no gozande sensiblería.

En cuanto a la construcción de la trama de la novela, Emily Brontë separa dicotomicamente dos mundos representados por los habitantes de dos granjas, la Granja de los Tordos, asentada en la campiña y propiedad de los Linton, y Cumbres borrascosas, la Granja de Earnshaw, llamada de esa manera por su emplazamiento (‘cumbres’) y por su ubicación climática. A los lectores de la novela no les es difícil hallar en dichos nombres otras metáforas, más allá de sus realidades físicas o geográficas. En la primera, a diferencia de la última, hay pájaros, es decir, es un lugar aparentemente feliz, aunque por otra parte me atrevería a abundar más. ‘Tordo’ tiene también el significado en castellano de torpe o tonto. Sea como sea la cosa, sospecho que la escritora no utiliza ese nombre como el adjetivo que podemos utilizar nosotros porque no creo que en la lengua inglesa se encuentre esa acepción; sin embargo, el lector hispanohablante no tiene por qué desechar ese significado, toda vez que las lenguas tienen esa virtualidad. Respecto a la siguiente granja, que es el escenario principal de la novela, si seguimos con la relación de los pájaros, en sentido griego también pudiera haberse llamado ‘Cumbres del averno’, lugar sin pájaros, y todos los sinónimos de averno: abismo, tinieblas, castigo, perdición, etc.

(…)

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