Desgracia

Reseña de Desgracia del blog Offuscatio del 26 de octubre de 2012

¿Por qué Desgracia? Tal día como hoy de 1999, J. M. Coetzee se proclamó, por segunda vez, ganador del premio Man Booker de ficción, el más importante de las letras en inglés, con su novela “Desgracia“.

“Cuanto más cambian las cosas, más idénticas permanecen. La historia se repite, aunque con modestia. Tal vez la historia haya aprendido una lección.”

Impresiones: Desgracia” es, en mí opinión, una novela sombría de calidad excepcional. En las primeras páginas, el autor empieza por presentar a David Lurie, antiguo profesor de lenguas modernas en la Universidad Técnica de la Ciudad del Cabo. Un hombre de mediana edad, divorciado y desencantado con la vida, que se aferra a una relación estéril con una joven alumna de su curso de poetas del romanticismo, quizá para retrasar su propio declive. O, quizá, para rescatar ese fugaz recuerdo de sus buenos tiempos, cuando todavía no se había convertido en una presencia fantasmal que tenía el acceso vedado a la belleza y al derecho del deseo. Hasta este punto, resulta imposible no detectar ciertas similitudes entre la voz de David Lurie (o, mejor dicho, de un narrador omnisciente) y la de David Kepesh, el protagonista de “El animal moribundo” de Philip Roth. Hay frases en uno que podrían estar en el libro del otro (“Porque la belleza de una mujer no le pertenece solo a ella. Es parte de la riqueza que trae consigo al mundo, y su deber es compartirla“).Pero, afortunada o desafortunadamente, Desgracia” va más allá de la diferencia de edades entre un hombre y una mujer, la hipocresía de las vidas falsamente felices y la carga erótica, para plantear una profunda reflexión sobre las heridas del apartheid en Sudáfrica.

(…)

En suma, “Desgracia” es una obra imprevisible, peligrosa y, a la vez, intensamente realista, que deja más preguntas en el aire que respuestas en el papel. Se alcanza la última página, se vuelve a abrir y todo sigue sereno y silencioso. Los personajes siguieron su camino, pero el lector, casi petrificado, se resiste a abandonar el escenario.

Leer toda la entrada

Anuncios